Dígale al Senado que apruebe la reforma de permisos HOY MISMO.
Sabemos que los altos costos de la energía perjudican principalmente a los estadounidenses de a pie. Los ciudadanos preocupados por el sector energético deben hacer oír su voz.
El petróleo es un recurso natural que impulsa la economía estadounidense y fortalece la seguridad energética nacional. El gas natural es una mezcla de gases compuesta principalmente de metano (70-90%) que se forma durante millones de años a partir de materia orgánica bajo calor y presión. Extraído mediante perforaciones, a menudo junto con el petróleo, el gas natural se procesa para obtener energía utilizable. Juntos, el petróleo y el gas natural suministran más de 60% de la energía del país, impulsando el transporte, calentando hogares y cocinando alimentos, influyendo en la vida cotidiana de innumerables maneras.
Como principal productor mundial de petróleo y gas natural, Estados Unidos se beneficia enormemente de la producción petrolera nacional, que sustenta casi 11 millones de empleos estadounidenses y mejora la seguridad energética.
El petróleo y el gas natural son esenciales para satisfacer las necesidades energéticas mundiales. Sin embargo, algunos legisladores están impulsando mandatos gubernamentales que restringen las opciones energéticas y limitan la elección del consumidor. Estas políticas corren el riesgo de incrementar los costos, reducir la fiabilidad y aumentar la dependencia de las cadenas de suministro extranjeras, en particular de China.
El petróleo es más que una simple fuente de combustible para el transporte, la electricidad y la calefacción. Es vital para la manufactura, la infraestructura y los avances tecnológicos. Las políticas restrictivas que impulsan un rápido abandono del petróleo no tienen en cuenta su papel indispensable en la estabilidad económica de la vida diaria ni las realidades de la demanda energética mundial.